¡Mañana me como el mundo!

¡Mañana me como el mundo!

Si la vida fuera como idealizamos, sería todo distinto, para bien o para mal, depende de la perspectiva desde la que se está viendo, el camino que transitamos nos lleva al triunfo o al fracaso, a ser fuertes o muy débiles, a veces por conveniencia; nos lleva a ser reconocidos o a ser desconocidos, depende de las expectativas que me han creado en la vida, es todo culpa de mis padres, dicen muchos, algunos tienen razón,  es un movimiento continuo donde no dejamos de ser el eje central, donde nos acostamos y pensamos ¡mañana me como el mundo!, y al día siguiente volvemos a repetir la letanía ya vivida a la que tanto odio profesamos, algunas veces a gritos, otras, a gritos de nuestro cuerpo.

Comienza el día con las protestas de niños que no quieren ir a la escuela o que están deseosos por llamar la atención, sigue con los sonidos de una máquina cortadora de césped que perfora los tímpanos y parece que estuvieras durmiendo en una cama que está apoyada sobre una buena cantidad de hierba, te levantas deseando besar a tu esposo, o a alguien querido que no se encuentra a tu lado y que no sabes cuándo verás de nuevo, porque los separan tierra, mares, emociones o la vida. Te preparas para un día que sabes no será para ti el mejor día de tu vida, ya no recuerdas cuándo fue la tu última vez que tuviste un día así, pero te preparas de todas formas, hoy te levantas con ganas de mucho y mañana con ganas de nada, ¿será siempre así?, te preguntas, ¿es esto lo que me espera toda la vida? Quieres pensar que no, pero también piensas que como con magia un día llegará tu oportunidad, ¿llegará o la debes buscar?, de todas formas hoy estás muy cansado para buscarla, o siquiera para pensar en ello, mejor mañana, que es el turno de levantarme con ganas. Caminas por la casa, cada cual a su vida, en su vida, y tú vas a la tuya, haces lo que tienes que hacer, lo que te corresponde, no lo que quieres hacer, y culpas a todos por ello, pero no haces nada para cambiarlo, como con magia un día llegará tu oportunidad, te dices. Comes, aunque no tengas hambre, el desayuno es la comida más importante del día, te dicen, y tú así lo crees, mientras desayunas no hablas con nadie, pero estás sentada mirando las redes sociales, las pocas en las que estás inscrita, o la única, según sea el caso, descubres que el mundo y la vida siguen igual que cuando te fuiste a dormir, al menos la mía, piensas, la de los demás, no sabes, porque nadie te avisa cuando su vida cambia. Te acuerdas que hace mucho no te comunicas con la gente importante, se te retuerce el estómago y notas lo sola que pareces estar, levantas la vista y se te pasa, te das cuenta de que no es así. Terminas tu desayuno y toca seguir con lo que toca, aunque sea una redundancia, no quieres, te resistes, tu cuerpo protesta, tu mente más aún, quieres hacer algo diferente; bueno, en realidad no tanto, prefiero seguir así, no hago nada para cambiarlo, estoy muy aburrida para cambiarlo. Sientes que tu cuerpo se está transformando, es posible que tomaras al menos una buena decisión desde que estás en este lugar, sí, no estás en el mismo lugar de siempre, y lo sabes, lo notas y te lo hacen notar. No sales sola, tampoco hay muchas personas con las que salir, piensas de nuevo en esa gente importante. Debes dejar todo preparado para irte a trabajar, ese es otro asunto, trabajar, ¿será que te gusta lo que haces? Como con magia un día llegará tu oportunidad. Sientes que tu cara no es la misma, te molesta, no parece tuya, te asustas y aumenta la sensación de no reconocer un lado de tu propio rostro, no importa, sigo adelante, tengo que hacerlo, te propusiste cuidar tu cuerpo, que crees ayuda a cuidar tu mente, y lo haces, estás exhausta y adolorida, no importa, todo sea por la autoestima. Te das cuenta que se ha hecho tarde y debes alimentar a los demás. Algo te molesta, un comentario o una orden, y te imaginas todas las respuestas que podrías o deberías dar, pero no lo haces, o sí, pero a medias, y piensas , cambiará pronto, al menos eso esperas, almuerzas, te das una ducha y te vas… tarde de dolor y frustración, tarde de ansiedad e ira, tarde de risas y críticas, tarde de risas y ser criticada, tarde, es tarde, ya te vas a tu casa, sabes que te corresponde alimentar nuevamente (no precisamente a un niño). No quieres perder un segundo, o sabes que si pasa de la hora adecuada pasarás una terrible noche, cenas y sigues pegada a ese aparato que te proporciona vías de escape y cercanía a los importantes, levantas tu vista y ves, notas, te das cuenta, que tu vía de escape más importante está frente a ti, y te alegras por ello, un beso se escucha del otro lado, lo regresas y sonríes. Estás cansada, todo un día de no hacer nada, nada que realmente quieras hacer, ¿será que te lo impide la vida?, mejor no pensar en ello, ¿mejor?, te vas a la cama, quieres leer o dormir, o las dos cosas, pero de nuevo los sonidos que parece que se producen en tu cuarto, una puerta, el suelo, o tu techo, una cama, que no para de sonar, y no te duermes, tienes que dormir, mañana tengo que… buscas paz en el suave sonido de una melodía sin voz, en el aroma de una vela sin luz y lo logras, te duermes, aunque no por mucho tiempo,  la madrugada te resulta convulsa, te mueves, te despiertas, miras a la puerta por si se ha colado la luz, te duermes, te despiertas de nuevo, te duele alguna extremidad, te duermes … y así hasta el amanecer. Comienza el día con las protestas de niños que no quieren ir a la escuela…

¿Qué haces?, te preguntas, nada te funciona, tienes miedo, ¿será que la magia no existe?, te das cuenta que debes cambiar, tienes las herramientas y no las usas. ¿Por qué, por qué no usas lo que tienes?, ¿por qué no haces lo que te gusta?, ¿a qué le temes?, ¿por qué esperas la aprobación de todos?

Es tu momento, vívelo, aprovéchalo, disfrútalo.

Qué fácil es hablar de la vida de los demás, aconsejar, es más difícil cuando se trata de uno mismo, saber qué necesitas, si no te conformas con nada, quieres cambiarlo todo, tal vez no sea tampoco la solución, quizás debes pensar diferente, cambiar tus objetivos, tus críticas, empezar a notar lo positivo, quizás no lo haces lo suficiente, quizás ese es el primer paso para que haya magia, piénsalo bien, ¿qué crees?

Levántate, camina, te duele tu cuerpo por tu autoestima, y tu alma ¿te duele?

¿Qué haces para que ocurra la magia que deseas y que esperas?

Cambia de actitud, cambia de camino si no te hace feliz en el que estás, ¿a qué esperas?, a que te den la aprobación, a que te des la aprobación, a que te obliguen a hacerlo para así tener a quien culpar por tu cambio ¿a qué esperas?

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Un comentario en “¡Mañana me como el mundo!

  1. El sentido de la vida y su busqueda nos consume de tal modo que no somos capaces de disfrutar el diario vivir. Las frustraciones pesan más que los logros. Todo sería tan sencillo como: “mira la vida de manera diferente”. Perooo, cómo lograrlo? Excelente reflexión. Gracias

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